Barrio Parque o Palermo Chico, como muchos lo conocen, es uno de los diecinueve sub barrios no oficiales del barrio de Palermo y uno de sus rincones escondidos. Está limitado por la Avenida del Libertador, las calles Tagle y Cavia, las vías del ferrocarril y atravesado por la avenida Figueroa Alcorta.
La historia de este lugar arranca en 1848, cuando Juan M. de Rosas compró los terrenos —la famosa quinta de Palermo Chico—, para regalárselos a su edecán. A su muerte pasó por varias manos: primero se hizo cargo su viuda, hasta la batalla de Caseros; en 1860 lo cruzó el ferrocarril; y más tarde tuvo otros dueños, hasta llegar al aristócrata Saturnino Unzué en 1885, que lo usó para la cría de caballos de turf y lugar de exposiciones.
La verdadera transformación llegó en 1912, cuando Carlos Thays, en ese entonces director de Parques y Paseos Públicos, imaginó algo distinto para la ciudad: un barrio que rompiera con el aburrido damero porteño. En los terrenos que fueron parte de la Exposición Industrial del Centenario en 1910, diseñó curvas, diagonales y calles perdidas entre jardines. Dividió el terreno en dos sectores separados por la Avenida del Centenario (hoy Figueroa Alcorta): al norte, calles radiales que nacían en una manzana circular y la calle del Ombú; al sur con calles alrededor de una plaza pública.
El paisajista Martín Escurra completó la magia plantando lapachos, tipas, jacarandás y palos borrachos. Así el barrio se tiñó de los distintos colores de las flores que perfumaban el barrio en forma diferente con cada estación. Paisaje que se suma a los jardines que rodean cada casa, convirtiéndolo en un oasis dentro de la ciudad, donde el silencio y la tranquilidad parecen regla. Hubo una segunda etapa en la urbanización que tuvo lugar en 1916, cuando fue trasladado el ferrocarril San Martín a su lugar actual.
Sus calles angostas, algunas todavía empedradas, la ausencia de comercios y el exceso de seguridad de las mansiones hacen que parezca un barrio cerrado, pero en realidad no tiene fronteras. Desde sus inicios se fueron construyendo joyas arquitectónicas en su interior que van desde los petit hoteles y mansiones de estilo neoclásico francés —, muchas de las cuales hoy funcionan como embajadas o consulados—, hasta ejemplos del modernismo contemporáneo, como el MALBA.
El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires fue construido por Eduardo Constantini en 1996 para albergar su amplia colección de obras de pintura latinoamericana. Justo enfrente se alza el Palacio Crysler, la obra más extravagante del Arquitecto Mario Palanti, inaugurado en 1928, al que hoy conocemos como Palacio Alcorta y que fue convertido en un edificio de lofts de lujo, oficinas y salones de eventos (Salida Nº 143). Vio nacer al Shopping y a los canales 7 y 9 que alguna vez funcionaron frente al MALBA: uno en la plaza del Indio y otro justo enfrente, donde hoy se levantan modernas torres de departamentos. A pesar del paso del tiempo, el barrio conserva su esencia: casas bajas, señoriales y rodeadas de jardines junto a edificios que rara vez superan los cuatro pisos. Eso se debe a que fue declarado barrio de protección histórica. Las remodelaciones existen, pero las nuevas construcciones son pocas y modernas, intentando mantener la exclusividad y el lujo que define a Palermo chico.
Y acá estamos, disfrutando de este rincón que parece una burbuja dentro del caos porteño. Un barrio exclusivo y elegante, donde vivieron y viven personajes ilustres, desde actores a diplomáticos que prefieren el silencio de esas calles a los flashes de las cámaras. Uno con mucha arquitectura europea hecha por arquitectos europeos con materiales europeos, aunque hoy la historia esté cambiando y los nuevos proyectos lleguen de la mano de arquitectos argentinos y con materiales modernos. Un barrio que entre tanto lujo encierra cultura con tres museos que se esconden en sus calles para sorprender a quien quiera explorarlos. Un barrio para caminarlo, dibujarlo, pintarlo o, si se puede, para perderse un ratito entre sus calles, fingiendo que vivimos allí, aunque sea hasta llegar al auto o al colectivo para regresar a casa.
Sandra Machado
Ruben Cipolla
Jorge Francisco Liernur
Sonia Pesajovic
María Catalalina Alberto
Eduardo Liserra
Ricardo Gersbach
Sandra Tabera
Martha Privitelli
Marina Medina
Luis Marcellini
Stella María Dotti
Victoria Braunstein
Gustavo Colotto
Sandro Borghini
Adrian Muiño
Alex Sahores
Edgardo Minond
Susana Oviedo

























.jpg)
.jpg)
.jpg)















.jpeg)


















No hay comentarios:
Publicar un comentario