El
Barrio Emilio Mitre es uno de los “barrios no oficiales” de la ciudad. Está
dentro del barrio oficial Parque Chacabuco, que a su vez tomó su nombre… del
Parque Chacabuco. Sí, sí: un barrio dentro del barrio que está al lado del
parque que le dio nombre al otro barrio. ¡Un trabalenguas!
Al
volar el viejo polvorín del sur de la ciudad, en el año 1803, lo mudaron a la
zona sur de lo que hoy es el Parque Chacabuco. La antigua calle “Del Polvorín” —hoy
Emilio Mitre—, unía el Camino Real —hoy Rivadavia— con sus instalaciones y se
convirtió en el camino obligatorio para llevar pólvora y municiones a las
tropas asentadas en Buenos Aires, lo que la convirtió en una vía altamente
transitada. A finales del siglo XIX el polvorín pasó a llamarse “Fábrica
Nacional de Pólvora”, pero en 1898 lo cerraron —no voló como decían las malas
leguas—, porque retrasaba el crecimiento de la zona. Cuando el Gobierno
Nacional vendió los terrenos a la Municipalidad, en 1905, decidió convertir
esas tierras en un parque público alrededor del cual pudiera crecer un barrio.
Por supuesto que para su diseño contrataron al genio paisajista, Carlos Thays,
que le puso su sello no escaso de detalles. En nuestra Salida Nº116 – 9 virtual, les
cuento su historia.
Más
adelante, en 1915, la falta de vivienda obrera llevó a crear, la Comisión de
Casas Baratas, que impulsó los primeros barrios para trabajadores. La
Municipalidad, a través de la Compañía de Construcciones Modernas, construyó
barrios que se caracterizaban por manzanas angostas y alargadas —las famosas “casitas
tallarín”— con pasajes tranquilos, casas blancas con jardines y mucha calma.
Así surgió el Barrio Emilio Mitre, inaugurado en el año 1923, con lotes que
medían 8,66 x 8,66 y que fue destinado a empleados del Banco Municipal.
Está
delimitado por la Avenida Asamblea y las calles Zuviría, Del Barco Centenera y
Emilio Mitre y sus pasajes llevan nombres que parecen sacados de libros de
filosofía, recordando el iluminismo —en auge en el siglo XIX—, como “De las
Ciencias”, “De las Artes”, “Del Comercio”, “De las Garantías”. El barrio siguió
el modelo de ciudad jardín inglés de principios del siglo XX, con mezcla de
estilos —Tudor, detalles Gregorianos, toques italianos—, siempre entre árboles
y jardines.
Adentro encontramos la biblioteca Estanislao Del Campo, inaugurada en
1945 con un patrimonio de 9000 obras de filosofía, economía y política. Cerró
en 1990 por refacciones que, con muchos problemas de por medio, recién volvió a
abrir en 2002. Su patrimonio aumentó a 16.000 títulos, que entre soporte papel
y electrónico, cubre todos los gustos. Su fachada blanca mantiene el estilo original
de las casas del Pasaje de las Artes al 2200. Y un poco más allá, casi
cayéndose del límite, está la Parroquia Santa Isabel de Hungría, inaugurada en
1942, obra de los arquitectos Ackerman y Nettelrodt, sencilla, de una sola
planta, rodeada con vitrales coloridos y con una torre campanario independiente.
Pero
el tiempo no perdona. Muchas casas fueron remodeladas por los nuevos ocupantes,
dejando de lado su arquitectura original, y la autopista 25 de mayo hizo lo
suyo, volando sobre el barrio y cortando al Parque Chacabuco en dos. Se
perdieron visuales, llevándose parte del diseño del parque y cambiando la
fisonomía del barrio. La remodelación del parque implicó el retiro de la gran
cantidad de las estatuas que había en él, algunas de las cuales fueron
reubicadas, otras regresaron en muy mal estado o fueron víctimas del vandalismo
y, de algunas otras… no se supo más.
Aun
así, la memoria colectiva sigue viva: en las fábricas que nacieron en el barrio
como la de las galletitas “El Orden”, los dulces “La Gioconda”, las estufas
“Volcán”; también la “Royal”, que luego se convirtió en el “Shopping Unión”; en
los grandes Mercados hoy ausentes; en los personajes ilustres como Piazzola, o
el Gato Barbieri; y hasta por escenarios de películas de taquilla como la casa
de “Grande Pá”, los interiores del “Hijo de la Novia” o la calesita de “Quiero
llenarme de ti”. Y claro, por los Croquiseros Urbanos, esos héroes anónimos del
lápiz que —según dice la IA—, hacen famoso cada barrio que visitan.
Y así, casi sin darnos
cuenta… ¡se nos fue el año! Cuando volvamos a vernos será 2026. ¿Qué nos traerá
el próximo año? No tengo ni idea. Pero de lo que estoy segura es de que nos
encontrará con lápiz en mano listos para dibujar o… firmar autógrafos. ¿Quién
sabe?
Sandra Machado
Juan Carlos San Gil
Victoria Braunstein
Victoria Braunstein
Silvia Poveda
Susana Oviedo
Ruben Cipolla
Pat Amodei
Nélida Lanza
Marita Salas
Gustavo Colotto
Horacio Noni
Eduardo Liserra
Eleonora Dorrego
Sandro Borghini
Diego Escarrá
Cristina Monmany
Carlos Sáenz
Adrián Muiño
Adriana Pedraglio
Gaby Terzano
Carlos Ford
Lucia Abbate
María Catalina Alberto




















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